En relación a los saberes de mis alumnos sobre Internet, al revisar y analizar el cuestionario aplicado para este fin me di cuenta que muchos de ellos no han tenido mucho acercamiento con Internet, aunque sí tienen nociones. Para empezar en la escuela no contamos con el servicio y en casa no todos (por cuestiones económicas) tienen computadora y muchas veces ni siquiera pueden ir al café Internet del pueblo, además de que el servicio del café Internet no es muy bueno.
De una población estudiantil de setenta y seis jóvenes, sólo siete de ellos cuentan con Internet en casa y lo utilizan más como reservorio, es decir, bajan música, videos, suben fotos, a veces buscan alguna información que alguno de nosotros les llegamos a solicitar (cosa que no hacemos muy seguido, debido a la situación) y como espacio social utilizan el Messenger para comunicarse con sus amigos. Mientras que los sesenta y nueve restantes se limitan a utilizarlo sólo para la búsqueda de información relacionada con sus clases, por las razones que ya expuse en el párrafo que antecede.
Realmente me causó asombro y preocupación el darme cuenta de que la mayoría de mis alumnos no tienen mucho conocimiento sobre los usos y utilidades de Internet, pues no es posible que en estos tiempos que se habla de calidad de la educación, del enfoque en competencias, pero no se ha dotado a las escuelas con la infraestructura necesaria para poder lograr los objetivos que se persiguen, y mucho más en las escuelas rurales como en la que laboro porque las autoridades deben estar concientes de que es muy probable que no toda la población cuente con un nivel económico que les permita tener en casa estos servicios y, previendo lo anterior, las autoridades educativas deberían hacer un esfuerzo para que, al menos, en la escuela si los tengan, pues es donde nuestros alumnos pasan la mayor parte del tiempo y podrían aprovecharlo.
En conjunto con mis alumnos tratamos de buscar alguna estrategia y la solución que encontramos fue vincular mi materia con la de informática y que cada uno ahorre diez pesos por semana para poder llevarlos al café Internet una hora a la semana, solicitando primeramente el permiso del encargado del CEMSAD, así como el apoyo de la institución. Una vez en el café Internet, el profesor de informática dará algunas orientaciones (ya que él es el experto) y yo le voy a apoyar con los pocos conocimientos que poseo, además también los alumnos que ya tienen más experiencia en la red van a apoyar a sus demás compañeros, así aprenderemos todos juntos.
Mis alumnos se mostraron satisfechos, pero sobre todo emocionados con la idea que surgió en el grupo, la verdad no sé si más por la idea de salir aunque sea unas horas de la escuela que por el hecho de aprender en sí, pero lo importante es que hayamos una solución en conjunto, espero podamos echarla en marcha pronto.
De una población estudiantil de setenta y seis jóvenes, sólo siete de ellos cuentan con Internet en casa y lo utilizan más como reservorio, es decir, bajan música, videos, suben fotos, a veces buscan alguna información que alguno de nosotros les llegamos a solicitar (cosa que no hacemos muy seguido, debido a la situación) y como espacio social utilizan el Messenger para comunicarse con sus amigos. Mientras que los sesenta y nueve restantes se limitan a utilizarlo sólo para la búsqueda de información relacionada con sus clases, por las razones que ya expuse en el párrafo que antecede.
Realmente me causó asombro y preocupación el darme cuenta de que la mayoría de mis alumnos no tienen mucho conocimiento sobre los usos y utilidades de Internet, pues no es posible que en estos tiempos que se habla de calidad de la educación, del enfoque en competencias, pero no se ha dotado a las escuelas con la infraestructura necesaria para poder lograr los objetivos que se persiguen, y mucho más en las escuelas rurales como en la que laboro porque las autoridades deben estar concientes de que es muy probable que no toda la población cuente con un nivel económico que les permita tener en casa estos servicios y, previendo lo anterior, las autoridades educativas deberían hacer un esfuerzo para que, al menos, en la escuela si los tengan, pues es donde nuestros alumnos pasan la mayor parte del tiempo y podrían aprovecharlo.
En conjunto con mis alumnos tratamos de buscar alguna estrategia y la solución que encontramos fue vincular mi materia con la de informática y que cada uno ahorre diez pesos por semana para poder llevarlos al café Internet una hora a la semana, solicitando primeramente el permiso del encargado del CEMSAD, así como el apoyo de la institución. Una vez en el café Internet, el profesor de informática dará algunas orientaciones (ya que él es el experto) y yo le voy a apoyar con los pocos conocimientos que poseo, además también los alumnos que ya tienen más experiencia en la red van a apoyar a sus demás compañeros, así aprenderemos todos juntos.
Mis alumnos se mostraron satisfechos, pero sobre todo emocionados con la idea que surgió en el grupo, la verdad no sé si más por la idea de salir aunque sea unas horas de la escuela que por el hecho de aprender en sí, pero lo importante es que hayamos una solución en conjunto, espero podamos echarla en marcha pronto.